Conversación en una cafetería de la UPM.
09:45 AM
Ear: Pues sí, chicos las cosas pintan mal y hay que hacer algo. Nuestra continuidad aquí está en peligro. Pero antes de plantearnos pasar a mayores tenemos que ver si somos capaces de tener una mínima organización. Planteo que quedemos hoy mismo las diez personas de este listado (señalando una raida libreta) para debatir las directrices que seguiríamos en caso de que esto marche.
Compañero 1: Perfecto. Entonces podemos quedar a las 14:30 en la sala de abajo que tendremos calma. Y de paso les decimos a los compañeros.
Ear: Guay. Me parece bien. ¿Todos de acuerdo?
(Murmullo, general y no demasiado entusiasta, de aprobación)
Compañera 1: ¿Y no podemos hacerla a las 14?
Compañero 2: ¿Por?
Compañera 1: No, porque estas cosas, ya se sabe, siempre se lían, y claro, lo mismo se termina tarde.
Ear: Mejor. Así verificamos el grado de implicación que va a tener la peña en esto. Es importante: se trata de nuestro trabajo. Si terminamos a las 15:30, pues a esa hora hemos terminado.
Compañera 1: Pues yo me voy a las 15.
(Contrapicado que enfoca a Ear, el cual pone los ojos en blanco y por un leve momento detesta pertenecer a esta generación, tan batalladora y altruista ella).
Fundido en negro.
lunes, enero 16, 2006
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1 comentario:
Bienvenido al mundo de la lucha obrera. Mi padre pasó por eso unos 25 años. Yo estuve unos 10.
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